¿Erotizada Yo?

Un día cualquiera en el Instagram, huyendo un poco de las responsabilidades del teletrabajo y eso que llaman la “nueva normalidad”, leí algo en un storie, que me llamó la atención… ¿Quieres ser una persona erotizada? a lo que enseguida, me picó la curiosidad. 

Un rápido chequeo en su primer artículo del blog, donde reivindican la necesidad de estimular nuestra mente, como el órgano más sugestivo que tenemos. De la necesidad de darle sustancia a la cabecita pensante, para poder disfrutar y gozar realmente de las cosas, (sin ser una ameba de la vida).

Dan una serie de tips y consejos, a lo que titulan como propuestas, sobre cómo poder ser una persona erotizada, de cómo explorar y conocernos a nosotras mismas y por ende, tratar nuestra sexualidad como algo natural de nuestro cuerpo y nuestra cotidianidad. Está claro, que se ha hablado, se habla y seguramente, se hablará mucho de ello pero bueno, nunca serán suficientes veces. 

erotizada

Ellas mismas dicen que, “la sexualidad es una parte inherente al ser humano, nos acompaña durante toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos, pero aún así nos olvidamos de cuidarla, de cultivar el deseo sexual y de regalar cada día”. 

Vamos que, su propuesta va más allá al hecho si te masturbas o no, sin entrar a valorar si que lo hagamos las mujeres culturalmente (o incluso entre nosotras), puede que sea todavía un tema tabú. Pero creo que su propuesta, va más relacionada con la necesidad de la autoexploración personal. Es decir, de saber por una misma lo que le gusta y deja de gustar, de dejar de ser meramente complaciente para los demás y empezar a serlo consigo misma.


Ardua tarea, pero una vez que te pones, sólo quieres averiguar a dónde te lleva. 

En resumidas cuentas, las conclusiones que saqué tras esa primera lectura y lo que pretendo desarrollar con estas líneas, lo voy a explicar coloquialmente para que se me entienda bien (y no enrevesarme más con la idea), es un: 


“Oye, ¡hazlo! ¡encuentra lo que te da placer! ¡mastúrbate! que verás que regustirrinin y te va a venir “quetecagasdebien” en estos días de mierda que estamos viviendo pero eso sí, si lo haces, hazlo bien… dedícate tiempo, pero tiempo para conocerte, para conocer lo que te da placer, pero no solo el físico, también el mental. Porque titis, hay muchas formas de placer”.

Justo de eso trata, ser una persona erotizada.


Ahora bien, llega el momento personal, el momento íntimo, el momento: yo confieso. Donde revelo, que me masturbo. Pero bueno, creo que es algo bastante obvio. Eso sí, no voy a entrar en detalle… de cómo, cuándo y qué utilizo para ello. 

Pero sí, me masturbo. A veces, mucho. Otras veces, poco. Depende, de cómo me sienta, si me apetece y si tienen la batería cargada los Satisfayer que tengo. 

A lo largo, de los años he aprendido a escucharme y procesar como vivo y disfruto mi sexualidad. Y está claro, que he ido dejando lastre y que aún me queda. Metiendo la pata en alguna ocasión pero saliendo reforzada en otras. No obstante, coincido con la idea generalizada, que la mujer vive la evolución de su sexualidad de manera distinta al hombre. Tanto lo relacionado con la masturbación como en el acto en sí mismo. Con los años aprendemos a pensar más en nosotras mismas. 


Paréntesis

No deja de sorprenderme (y que me de un pequeño síncope a veces) utilizar el verbo “pensar” pero es que es así. Se nos olvida sin darnos cuenta y es que lo tenemos muy arraigado en nuestra impronta cultural heteropatriarcal, donde nos enseñan desde bien enanas, estar en un segundo plano, el sometimiento y la culpa. 

No obstante, aunque cuesta y siempre puede que quede algún resquicio que otro, es momento, ahora que estamos viviendo una nueva revolución feminista, que pensemos. Pero de verdad, de verdad en nosotras mismas, en lo que queremos y nos da placer. 

Si, que típico y manido, lo que estoy contando. Y sé que no soy quién para dar lecciones de vida. Pero eso sí, escucho, aprendo y te prometo, que no juzgo. Tan solo puntualizo, que el saber que te da placer y cómo llegar a ello, es una forma más de amor propio.

Por eso, de nuevo ante la pregunta

¿Quieres ser una persona erotizada? Respondo un sí, rotundo. 

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